DISCURSO. ACTO DE RECONOCIMIENTO A CUADROS
DESTACADOS
Compañeros Fidel, Raúl y Almeida
Compañeras y compañeros
Esta es la segunda ocasión en que nos reunimos para hacer público el reconocimiento a un grupo de los más destacados cuadros del Estado y el Gobierno.
Esta vez y como paso previo, en los organismos de la Administración Central del Estado y en los Consejos de la Administración Provinciales, se estimuló un numeroso grupo de compañeras y compañeros de probados méritos en el desempeño de sus responsabilidades de dirección, y de reconocidos valores en su vida familiar y social.
Tiene lugar este acto luego de haber concluído los balances anuales de la gestión de los organismos centrales en 1997, proceso que ha permitido un análisis crítico del trabajo y fijar objetivos y tareas concretas y medibles para 1998 y hasta el año 2000.
Es significativo destacar de estas reuniones de trabajo que la justificación ante los incumplimientos es cada vez más rara, y no afloraron evaluaciones triunfalistas, se enfatizó en las insuficiencias y en qué se hace y se hará para erradicarlas, no se piden recursos sino se presentan ideas y se establecen compromisos para obtenerlos. Esa es la forma en que debemos trabajar.
Se profundizó particularmente en las insuficiencias de la contabilidad y del control interno, los problemas derivados de la cadena de impagos, el sobreconsumo de electricidad y combustibles, los elevados costos de determinadas producciones, las posibilidades de incrementar las exportaciones y la sustitución de importaciones, y la necesidad de identificar los indicadores de eficiencia económica en cada lugar para convertirlos en los indicadores principales del plan de la economía.
Los balances pusieron en evidencia el por qué la economía pudo crecer un 2,5% a pesar de todas las complicaciones que acompañaron nuestro desempeño económico en 1997, y a pesar de que la producción azucarera decreció y no crecieron las producciones agrícolas.
Se trata de que se ha creado una dinámica interna de recuperación capaz de hacer avanzar al país independientemente de las adversas condiciones externas, se marcha en dirección a una mayor eficiencia y prácticamente todos los sectores de la economía del país, en mayor o menor medida, excepto el azucarero, a partir de 1995 han incrementado sus niveles de actividad.
Tenemos condiciones para mantener esa tendencia, si somos conscientes de que en todas las actividades hay reservas de eficiencia y trabajamos con inteligencia por explotarlas.
Ciertamente el crecimiento de 1997 fue discreto, y también lo será el de 1998, pero lo importante es que no se retrocede en la recuperación económica emprendida por el país hace tres años, y aunque no sean altas las cifras, nuestra economía registra en ese período como promedio, un crecimiento ligeramente superior al alcanzado por América Latina, y ningún otro país de esta región está bloqueado.
Los que critican al socialismo y la intervención del Estado en la economía tienen aquí un ejemplo inconveniente. Si bloqueados hemos tenido estos resultados, ¿cuáles no serían las posibilidades de nuestro sistema económico, racional y programado, con la experiencia que hemos adquirido, si simplemente cesara la guerra contra nosotros ?
Hay dos factores que han comenzado a influir en esos resultados que quisiera comentar brevemente por lo que significan en el plano de las respuestas que hemos ido encontrando para sostener la recuperación económica y, sobre todo, por los espacios que nos abren en el futuro inmediato.
El primero se relaciona con las oportunidades de financiamiento que el sistema bancario nacional y otras instituciones financieras nacionales e internacionales representadas en Cuba, pueden brindar al sector que opera en divisas convertibles como capital de trabajo y para inversiones de rápida recuperación. Hace solo tres o cuatro años se paralizaban incluso las industrias que producían para la exportación, por falta de recursos financieros para adquirir sus materias primas, y ahora y en lo adelante tenemos disponibilidad de capital para asegurar la vitalidad de todas las fábricas y centros de servicios que generan ingresos en divisas, y la posibilidad de hacer las inversiones necesarias.
Y el segundo factor es el enorme potencial que representa retener en la economía interna cada vez más una mayor parte de los gastos del turismo del comercio minorista en divisas convertibles y de las producciones que ingresan divisas, porque se puede afirmar que el aporte principal de esos sectores a la economía no son sus utilidades sino la parte de sus gastos que se retienen en otras ramas y actividades del país, las reaniman y las obligan a producir bienes y servicios competitivos en precios, calidad, presentación y oportunidad.
Los balances sirvieron, además, para pasar revista a los esfuerzos que realizamos en el último año en función de consolidar las transformaciones que venimos llevando a cabo en la organización del trabajo del Estado y que pudieran resumirse en tres grandes tareas: la reorganización del aparato estatal, la organización de la dirección y el trabajo con los cuadros, todo lo cual constituye el soporte organizativo de la descentralización de la economía y de su adaptación a los cambios que han tenido lugar en la economía mundial.
La reorganización del aparato estatal, como ustedes conocen, empezó por los organismos centrales del Estado e implicó primeramente una racionalización que los redujo, de 50 que existían a 32 y una disminución de plazas de 23 000 a 9 000.
En este sentido, sin obviar la significación de esa racionalización necesaria para buscar eficacia, el cambio más importante fue de concepto porque significó trasladar hacia las empresas las funciones ejecutivas y administrativas y dejar en los ministerios, en los organismos centrales, las funciones propiamente de dirección y de control, y el papel rector que con relación a algunas actividades les asigna el Estado.
Esa responsabilidad rectora, no es solo normativa para que el resto de los organismos se encarguen de cumplirlas, sino que es también la responsabilidad de exigir por su cumplimiento. Se comparte con otros organismos la tarea, pero en último término, el organismo rector responde ante el Gobierno por esa actividad que se le ha asignado reglamentar.
Ahora entramos en una etapa en la que tenemos que evaluar lo que se ha hecho en el aparato central del Estado, porque este es un proceso que debe ser permanente, y a la vez ir hacia la reorganización de los Consejos de la Administración territoriales y lo más importante, avanzar de manera integral y ordenada en el perfeccionamiento empresarial.
En junio quedarán aprobados los lineamientos que regirán la reorganización de la Administración local después de un amplio proceso de consultas en provincias y municipios, y está previsto que en el segundo semestre se desarrolle el proceso de implantación a nivel provincial.
En cuanto al perfeccionamiento empresarial se han venido dando pasos organizativos para instrumentar este acuerdo del V Congreso del Partido, que constituye algo verdaderamente decisivo para el futuro del país. El Socialismo que defendemos sólo puede sostenerse con una empresa estatal tan fuerte y eficaz como la mejor de las empresas privadas.
Se creó un Grupo adscrito al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros que, partiendo principalmente de las experiencias de las FAR y también de las adquiridas por otros organismos, elaboró un proyecto de bases para el perfeccionamiento empresarial que está siendo consultado en estos momentos en todas las instancias de dirección y que deberá aprobar el Gobierno este mes.
Una de las ideas principales que presidirá este proceso es que las facultades que se otorguen a las empresas deberán ser el resultado de la revisión de las condiciones que tengan para ejercerlas. De ahí la gradualidad de su implantación y el plazo de varios años para que esté aplicado en las alrededor de 1 200 empresas existentes en el país.
El segundo aspecto en que hemos estado enfrascados para perfeccionar y fortalecer la gestión estatal, compete al trabajo de dirección y ha consistido básicamente en asimilar los conocimientos que la convierten en una técnica o una ciencia, eliminando la improvisación y el voluntarismo. Se ha generalizado en los organismos de la Administración Central del Estado y en los Consejos de la Administración el estudio y aplicación de técnicas de dirección, apoyándonos en la experiencia y los conocimientos acumulados en esta materia por grupos de profesores del Ministerio de Educación Superior.
La dirección por objetivos, la gerencia por proyectos, los proyectos de financiación, la diligencia obligada y otros conceptos no resultan ajenos a nuestros cuadros. En el mundo de hoy la dirección científicamente concebida y la informática son cada vez más los elementos decisivos de la eficiencia económica y de la calidad, y determinan la competitivad de los productos y servicios.
En cuanto a la organización de la dirección se ha establecido también un sistema de control en aras de garantizar la sistematicidad en el trabajo y la adecuada orientación y supervisión de las tareas asignadas a cada uno de los organismos de la Administración Central del Estado. Este sistema lo forman las Comisiones Gubernamentales, un programa de reuniones periódicas para analizar los temas de mayor relevancia, la realización por parte del Gobierno Central y los organismos de controles, auditorías e inspecciones y la celebración de balances periódicos del trabajo.
La última tarea a que quería referirme es la del trabajo con los cuadros. Lo más importante, lo decisivo es lograr en nuestros cuadros, la más sólida convicción ideológica y la decisión de defender las ideas de la Revolución y el Socialismo, con cada acción y con cada palabra, y todo cuanto se haga, tiene que partir de esa condición.
Se han creado la Comisión Central de Cuadros y las Comisiones de Cuadros de Organismos y Provincias, se han elaborado indicaciones para asegurar mayor rigor en la selección de los cuadros, más exigencia en los procesos de evaluación, y mejores planes de estudio y superación.
Indiscutiblemente, hoy las exigencias sobre cualquiera de nosotros tienen que ser muchísimo mayores que hace algunos años. La firmeza revolucionaria tiene que ser total. Se requiere dedicar una parte importante de nuestro tiempo a estar informados de la situación política y económica nacional e internacional, a dominar elementos de informática y contabilidad, a estar permanentemente actualizados de los adelantos científico y técnicos vinculados con nuestro trabajo. Es imprescindible leer y estudiar, y en ello quiero insistir.
Nuestro país tiene necesidad de que sus cuadros y técnicos estudien tenazmente, aspiren a dominar las más modernas y eficientes tecnologías, no descansen en la búsqueda permanente por alcanzar los más altos niveles de exelencia. Esta es una premisa esencial en nuestra lucha por convertir las excepciones en regla.
Nuestra economía enfrenta graves escaceses y limitaciones de todo tipo, sin embargo, para un número creciente de nuestras empresas, e incluso para algunas ramas, la situación ha mejorado y paulatinamente han ido alcanzando financiamiento y mercados. En estos casos no basta con compararse favorablemente con el año anterior o con 1989. Es necesario aspirar a comparar nuestros resultados con los que obtienen los mejores en el mundo, es necesario proponerse aprender e introducir, en la medida de nuestras posibilidades, lo que ellos ya han logrado. La consecución de este objetivo decisivo para la sobrevivencia del país, bloqueado y en un mundo injusto y dominado por las transnacionales, implica que los cuadros den el ejemplo estudiando y superándose: tenemos que convertir cada vez más nuestros salones de reuniones en aulas. No puede haber lugar para el acomodamiento y la inercia. Sólo así podremos convocar a nuestros trabajadores a la compleja y esencial tarea de modernizar nuestra infraestructura, producir cada vez más y desarrollar nuestra economía sobre bases sólidas.
De la mayor trascendencia, y es necesario reiterarlo es la actitud, la conducta, la moral que tienen que distinguir siempre a los cuadros de la Revolución.
A ninguno de nosotros escapa el infinito valor de asegurar esas virtudes en nuestros cuadros no solo a los ojos de un mundo capitalista, globalizado y neoliberal, que se desmoraliza a pasos acelerados sembrando incertidumbre y desconfianza, sino a la vista de nuestro extraordinario pueblo.
Hace pocos días, en una reunión con los presidentes provinciales del Poder Popular, hablando de los fenómenos de corrupción que se extienden por el mundo, el Comandante en Jefe comentaba lo que vale el prestigio de la Revolución en el esfuerzo que hacemos por buscar inversiones y finaciamientos para el desarrollo del país. No se sabe lo que eso vale, decía, y son muchos los empresarios extranjeros que cuando les preguntamos por qué quieren hacer negocios con Cuba exponen entre sus razones "porque no hay corrupción".
"Es muy importante, añadía Fidel, sobre todo en los cuadros, preservar un espíritu de honradez a toda prueba, porque ese es uno de los grandes recursos que tenemos. Eso hay que preservarlo".
Estamos plenamente conscientes de que un aparato del Estado sin corrupción y con austeridad le da moral a la Revolución y al socialismo.
Estamos muy lejos de presentar un fenómeno de corrupción en el gobierno en nuestro país y cuando se habla aquí de algún caso, se trata de debilidades y de acomodamiento más que de corrupción, como es entendido internacionalmente este termino. Todos leemos en cables y publicaciones extranjeras sobre frecuentes sobornos de millones, de decenas de millones de dólares, fraudes y decisiones fraudulentas de las máximas instancias de muchos gobiernos en este planeta; gobiernos de amigos y familiares; privatizaciones que favorecen a Partidos, amistades o gobernantes; bancos que prestan, sin garantías de ningún tipo, los ahorros de la población a allegados, o incluso, a los mismos dueños; comisiones para facilitar negocios y muchos otros vicios más. Todos esos fenòmenos son impensables en Cuba.
Tenemos, sí, casos de conductas contrarias a nuestros principios, acomodados y malversadores, aunque estos no en los niveles más altos de dirección. Los hay, pero tan pronto se detectan, son separados de sus cargos y sancionados. En situaciones de este tipo no actuamos con tolerancias ni flexibilidades.
Pero es justo decir también que para muchos, para la inmensa mayoría el prestigio de la Revolución y el honor personal, es lo primero, y conocemos de muchas conductas muy alentadoras en el comportamiento de nuestros cuadros.
Es costumbre de muchas compañías extranjeras hacer regalos a sus contrapartes en el marco de las relaciones que se crean. Estos regalos cuando tienen un valor relevante está establecido, que se informe a los jefes inmediatos y se tome una decisión sobre su destino. En ocasiones se les da un uso colectivo o se premia a otros trabajadores. Con relativa frecuencia nuestros cuadros reciben ofertas de pagos en efectivo que son rechazadas o entregadas en sus organismos.
Aunque es algo rutinario en la inmensa mayoría de los países, los dirigentes y cuadros del Estado cubano no viajan al exterior en compañía de familiares, ni aceptan invitaciones de este tipo, aún pagadas, ni extienden los programas de visita a cualquier país como no sea en función de la misión asignada.
Existe la práctica en algunas asociaciones económicas con capital extranjero, de entregar sumas de dinero como honorarios a los funcionarios. A principios de este año los diez consejeros de una importante empresa mixta que opera en Cuba donaron al Ministerio de Salud Pública la suma total del importe recibido por ese concepto durante 1997 y es lo establecido para todos los casos semejantes.
Las restricciones en las necesarias asignaciones de viviendas a los cuadros, la suspensión de las ventas de autos particulares a dirigentes, la congelación de los salarios de los dirigentes, pese al crecimiento del salario medio del país, la mayor exigencia y rigor en la aplicación de medidas ante cada hecho de desviación de recursos o manifestación de acomodamiento, la aprobación e instrumentación del Código de Etica, son algunas medidas entre otras, que muestran la preocupación de la dirección del Partrido y el Gobierno por preservar la mayor austeridad.
Determinadas tareas de dirección de manera inevitable, e incluso justa, originan diferencias de condiciones de vida derivadas del mayor grado de responsabilidad, de la necesidad de usar autos para el trabajo y otras circunstancias. No se trata de imponer un falso igualitarismo, sino de asumir las tareas con modestia y en correspondencia con las difíciles condiciones en que vive hoy nuestro pueblo.
Es bueno alertar una y otra vez sobre el peligro de la corrupción, porque existe y es mayor en la medida en que más se abre la economía del país.
Estemos atentos nosotros y con nuestra ayuda hagamos que lo estén todos los que trabajan junto a nosotros. Actuando con el mayor rigor y con el máximo de disciplina, estaremos protegiendo al país y estaremos protegiendo a nuestros propios compañeros de caer en errores que después resultan lamentables porque manchan su historia y dañan a sus hijos y a su familia. Ningún objeto, ni ninguna suma de dinero tiene más valor ni produce más placer que una vida íntegra y digna.
Los 53 compañeros cuyo trabajo y conducta hoy reconocemos son ejemplo de esos valores que tienen que predominar siempre entre nosotros, y del espíritu revolucionario y la conciencia comunista que queremos y necesitamos en todos nuestros cuadros.
No se trata de que las tareas a ellos asignadas tengan una situación favorable. Son muchas las limitaciones materiales a las que tenemos que enfrentarnos en todos los campos y que limitan objetivamente los resultados. Se trata de que apreciamos avances en esos frentes y que el comportamiento de las compañeras y compañeros que los dirigen es ejemplar por su consagración, capacidad, y disciplina.
Sabemos que es duro y complejo el trabajo que es necesario realizar en todos los sectores y actividades del país para sostener la recuperación económica iniciada en las adversas circunstancias de un bloqueo recrudecido, de los efectos derivados de fenómenos climáticos y agresiones biológicas, y de la existencia de un orden económico internacional injusto que favorece cada vez más a las transnacionales y cada vez menos a los países en desarrollo.
Por ello apreciamos extraordinariamente el esfuerzo de ustedes y al felicitarlos les recuerdo las palabras de Martí hace más de un siglo: Haber servido mucho obliga a continuar sirviendo.
Compañeras y Compañeros:
Al comenzar esta década desapareció la URSS y el campo socialista. Para muchos, fuera de nuestras fronteras, la Revolución no seguiría existiendo. Pero Cuba, como había anunciado Fidel, continuó construyendo el Socialismo y hoy podemos proclamar que no sólo hemos resistido, sino también comenzado a recuperarnos. Ahora se habla o se nos pide una transición.
En Cuba no habrá transición porque ha habido una Revolución.
Como resultado de esa Revolución y de la voluntad soberana de nuestro pueblo, somos y seremos un país socialista. Ello exige de los comunistas que actuamos como dirigentes del Estado y del Gobierno, una sólida formación política, preparación y superación constante, dedicación y austeridad. A ninguno de nosotros, nos mueven ni nos pueden mover ambiciones o vanidades. Los cargos públicos en el Socialismo son una tarea del Partido para servir a la nación, no un modo de vida para beneficio personal. Sólo por vocación revolucionaria ocupamos los puestos que hoy desempeñamos y al hacerlo no debemos olvidar que estamos obligados a reducir nuestro descanso y a no errar en nuestras conductas.
No nos esforcemos nunca por nada material para nosotros ni para nuestras familias, luchemos, sí, por conquistar el corazón de los compañeros que dirigimos, por merecer el respeto y el cariño de nuestro pueblo, y porque ello signifique el más valioso premio al que podamos aspirar en nuestras vidas.
Nuestro deber es luchar y vencer, sentir sobre nuestros hombros el peso de la Historia, actuar inspirados en el ejemplo de Fidel y de Raúl, y apreciar en todo su enorme significado el honor de compartir cada día junto a este valeroso pueblo, que ha resistido con inigualable estoicismo casi 40 años de criminal bloqueo.
La prueba de que podemos seguir adelante es que hemos llegado hasta aquí, en medio de la más aberrante y tenaz persecuciòn que la mayor potencia de la historia ha desplegado contra nadie. Defendamos con firmeza y honradez nuestras ideas de justicia, y no habrá sueño irrealizable.
SOCIALISMO O MUERTE
PATRIA O MUERTE
VENCEREMOS