La Empresa de Consultoría y Seguridad Informática Segurmática arriba a su aniversario 31 reafirmando su liderazgo y compromiso con la protección digital y el desarrollo tecnológico de Cuba. Con una trayectoria sólida y sostenida, la entidad se consolida como referente nacional en el enfrentamiento a las ciberamenazas y en la construcción de capacidades propias en seguridad informática.
Segurmática fue fundada oficialmente el 16 de febrero de 1995, mediante la Resolución No. 10 del Ministerio de Economía y Planificación y la Resolución 35/95 del entonces Ministerio de la Industria Sidero Mecánica (SIME). No obstante, su historia comienza incluso antes. Según explicó su director general, el ingeniero Ernesto Padrón Ávila, cuando la empresa se constituyó formalmente ya acumulaba cerca de siete años de experiencia en el combate a los códigos maliciosos.
Los antecedentes se remontan a 1988, cuando durante la Feria Informática 88 se logró aislar en el país el primer virus detectado localmente, el conocido Vienna 648. Más adelante, en 1992, se desarrolló el Seminario Latinoamericano para la Protección contra los Virus Informáticos, en un contexto en el que ya se reconocía la circulación de decenas de virus en el territorio nacional. Un año después, en 1993, se creó el Laboratorio Latinoamericano para la Protección contra los Virus Informáticos, concebido como un centro coordinador regional para el intercambio de información, estadísticas, capacitación y servicios técnicos especializados.
Ese proceso permitió que, a mediados de la década de 1990, Segurmática se consolidara como la empresa de referencia en ciberseguridad en Cuba, asumiendo un reto poco común incluso a nivel internacional: el desarrollo de un antivirus propio en una época en la que muy pocos países contaban con este tipo de soluciones nacionales. Para su director general, ese constituye uno de los mayores aportes de la entidad a la seguridad informática del país.
Integrada hoy a la OSDE Grupo Empresarial de Informática y las Comunicaciones (GEIC), Segurmática ha sido pionera en la implementación de políticas, metodologías y soluciones avanzadas de seguridad informática, siempre en correspondencia con la legislación vigente y las normativas establecidas por los organismos rectores. Su labor ha sido clave para garantizar la disciplina tecnológica y la protección de sistemas y datos sensibles en instituciones estratégicas.
Con domicilio legal en Centro Habana, la empresa ha desarrollado una amplia cartera de productos y servicios orientados tanto a clientes nacionales como extranjeros, convirtiéndose en un pilar esencial de la estrategia de transformación digital y ciberseguridad del Estado cubano.
Otro de los aportes medulares de Segurmática, subrayó Padrón Ávila, ha sido la formación de capital humano. La preparación de especialistas en seguridad informática es un proceso largo y complejo, y durante más de tres décadas la empresa ha contribuido a crear profesionales altamente calificados, muchos de los cuales hoy trabajan tanto en el país como en empresas internacionales de alto nivel, incluidas casas antivirus.
En el escenario actual, marcado por el crecimiento exponencial de las ciberamenazas y la irrupción de la inteligencia artificial, Segurmática apuesta por un enfoque cada vez más proactivo. Para su director, ya no basta con reaccionar ante los ataques: resulta imprescindible preparar a las personas. De ahí la importancia que concede la empresa a la educación ciudadana, al conocimiento de los mecanismos de la ingeniería social y al uso responsable de las nuevas tecnologías.
En ese sentido, Segurmática impulsa programas de capacitación y adiestramiento virtual que permiten a especialistas y ciudadanos acceder, desde cualquier parte del país, a cursos sobre ciberseguridad y uso seguro de herramientas de inteligencia artificial generativa. Estos contenidos se desarrollan bajo la tutela directa de especialistas de la empresa, garantizando acompañamiento, evaluación continua y calidad formativa.
Las complejas condiciones del país, particularmente la contingencia energética, han impuesto retos adicionales. Mantener actualizaciones diarias, garantizar rigurosos controles de calidad y evitar falsos positivos en los sistemas de detección requiere procesos intensivos y una elevada resiliencia organizacional. Ante este escenario, Segurmática ha optimizado sus flujos de trabajo y ha buscado soluciones creativas para cumplir su objeto social sin comprometer la calidad de sus productos.
Como parte de su actividad comercial, la empresa mantiene la venta de licencias de sus soluciones para Windows, Linux y Android a través de su tienda en línea Segurshop, accesible desde la plataforma Superfácil. En ocasión del aniversario 31, Segurmática ha concebido un programa promocional que incluye un sorteo y un descuento del 20 % en los productos en línea, vigente del 12 al 27 de febrero de 2026. Las bases del sorteo han sido publicadas en los perfiles oficiales de la empresa en redes sociales.
La ciberseguridad como garantía de estabilidad para los sectores estratégicos

Para Ernesto Padrón Ávila, director general de Segurmática, la ciberseguridad posee una relevancia crítica para sectores estratégicos como la banca, las telecomunicaciones y la administración pública, en tanto su objetivo fundamental es preservar la estabilidad, la seguridad y la continuidad operativa de las entidades que interactúan en el ciberespacio.
Desde esta perspectiva, explicó, la ciberseguridad trasciende el concepto tradicional de protección de la información. Abarca también la defensa de las personas, las organizaciones y las propias naciones frente a los ciberriesgos, en un entorno donde los sistemas informáticos sostienen hoy la economía, las comunicaciones y una parte sustancial de la gestión pública.
En el mundo contemporáneo —subrayó— una amenaza que se materialice en el ciberespacio no se limita al ámbito digital. Puede trasladarse al plano físico, interrumpiendo procesos productivos o servicios esenciales, y también al plano cognitivo, afectando la percepción, la confianza y el comportamiento de las personas.
Entre los ciberriesgos más frecuentes, el directivo mencionó los programas malignos diseñados para infiltrar sistemas y sustraer información sensible. Destacan los stealers, orientados al robo de credenciales, datos personales y accesos a plataformas críticas, incluidas aquellas vinculadas al sistema bancario. A ello se suman los ataques de ransomware, que cifran la información de una entidad y exigen un rescate a cambio de su recuperación.
Las consecuencias de este tipo de ataques pueden ser severas. Cuando la información vital para el funcionamiento de una institución queda inaccesible, se interrumpen procesos esenciales, se generan pérdidas económicas directas y se compromete la prestación de servicios. Si, además, se produce la filtración de datos de usuarios, el impacto se multiplica, afectando la confianza y la credibilidad institucional.
En sectores como las telecomunicaciones o la administración pública, advirtió Padrón Ávila, la alteración de la integridad, la confidencialidad o la disponibilidad de la información que circula por canales digitales puede acarrear elevados costos políticos, económicos y sociales. Precisamente, es en la prevención y mitigación de estos riesgos donde la ciberseguridad desempeña un papel estratégico.
El perfil del especialista en seguridad informática: conocimientos, ética y aprendizaje permanente
Desde la experiencia acumulada por más de tres décadas, el director general de Segurmática, el ingeniero Ernesto Padrón Ávila, considera que la formación de un profesional de la seguridad informática comienza, ante todo, por una cualidad esencial: la curiosidad por comprender cómo funcionan las cosas.
A partir de esa base, resulta imprescindible una preparación sólida y amplia en el campo de la informática y la seguridad de la información. Ello incluye el conocimiento de las principales amenazas cibernéticas y sus modos de operación, así como el dominio del funcionamiento de los sistemas operativos, las redes y las bases de datos.
El especialista —explicó— debe contar además con habilidades de programación y conocimientos fundamentales de criptografía, tanto en esquemas de cifrado simétrico como asimétrico, funciones hash y certificados digitales. No se trata necesariamente de ser experto en todas las áreas, sino de combinar competencias y poseer una visión panorámica que permita comprender el ecosistema tecnológico en su conjunto.
Junto a las habilidades técnicas, Padrón Ávila subrayó la importancia de cualidades personales como el aprendizaje autodidacta, la atención al detalle y la perseverancia, rasgos indispensables en un campo donde las amenazas evolucionan constantemente y el conocimiento se renueva a gran velocidad.
De cara al futuro, destacó la necesidad de fortalecer la preparación de los nuevos especialistas en la gestión integral de incidentes de seguridad. Esto implica no solo prevenir los ataques mediante configuraciones adecuadas de los sistemas y políticas correctas, sino también contar con las capacidades necesarias para actuar cuando la amenaza se materializa: identificar el incidente, contenerlo de manera oportuna y restaurar los sistemas afectados hasta devolverlos a su funcionamiento normal.
Este enfoque integral —preventivo, técnico y operativo— resulta clave para garantizar la resiliencia de las organizaciones y la efectividad de la ciberseguridad en un entorno digital cada vez más complejo.
Vínculos con la academia: formación, investigación y relevo profesional

La relación entre Segurmática y las universidades cubanas ha sido, a lo largo de los años, un componente estratégico para el desarrollo de capacidades nacionales en materia de ciberseguridad. Según explicó su director general, Ernesto Padrón Ávila, estos vínculos se manifiestan en múltiples ámbitos y con resultados concretos.
Uno de los espacios más sostenidos ha sido el docente. Durante muchos años, especialistas de Segurmática han contribuido directamente a la formación de estudiantes de la carrera de Ciencias de la Computación, impartiendo cursos optativos y asignaturas de profundización vinculadas a la programación segura y a temas afines a la actividad de la empresa. Esta interacción ha permitido insertar, desde la etapa formativa, contenidos relacionados con la seguridad informática y las buenas prácticas profesionales.
A ello se suma la tutoría de numerosas tesis de grado y posgrado desarrolladas con el acompañamiento de especialistas de la entidad, así como la acogida sistemática de estudiantes en prácticas laborales. Con la creación de la carrera de Ciberseguridad en la Universidad de las Ciencias Informáticas, Segurmática amplió también su papel como espacio de formación práctica y como fuente de empleo para egresados que hoy integran su colectivo.
En este mismo sentido, el director de desarrollo de la empresa impartió una asignatura especializada en análisis de malware, concebida no solo como un aporte académico, sino también como una vía para preparar a los profesionales que demanda el sector y la propia organización.
Otro punto de encuentro relevante se articula a través de la Fundación Universitaria de la Universidad de La Habana, con la cual Segurmática desarrolla actualmente un proyecto de investigación y desarrollo. El resultado de esta colaboración será uno de los módulos que se incorporará a la versión 2.1 del antivirus que se encuentra en proceso de desarrollo, evidenciando la sinergia entre ciencia, innovación y producción tecnológica.
Padrón Ávila subrayó, además, la voluntad manifiesta de ampliar y consolidar estas relaciones académicas, incluyendo vínculos con otras instituciones como la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE), así como la incorporación de egresados de diferentes perfiles de la informática.
Este entramado de colaboración universidad–empresa no solo fortalece el desarrollo tecnológico de Segurmática, sino que contribuye de manera decisiva a la formación del relevo profesional y a la sostenibilidad del ecosistema nacional de ciberseguridad.
Un ecosistema en expansión y la apuesta por la soberanía tecnológica
En la valoración de Ernesto Padrón Ávila, el ecosistema tecnológico cubano atraviesa hoy un proceso de maduración y diversificación en el que la ciberseguridad deja de ser un ámbito exclusivo de una sola entidad. Cada vez son más los actores que ofrecen —o se preparan para ofrecer— servicios de ciberseguridad, en consonancia con las tendencias internacionales y con la creciente complejidad del entorno digital.
En ese contexto plural, Segurmática mantiene una posición distintiva: la de contar con un producto de seguridad propio, desarrollado por especialistas nacionales, lo que garantiza soberanía tecnológica y control pleno sobre los cambios, actualizaciones y decisiones estratégicas asociadas a su evolución. Desde su génesis, subrayó, el compromiso fundamental de la empresa como entidad estatal ha sido enfrentar los códigos maliciosos que afectan al país y proteger sus infraestructuras digitales.
Este propósito —afirmó— se verá fortalecido en la medida en que se logre una mayor integración de capacidades a lo largo y ancho del territorio nacional. La apuesta es clara: avanzar hacia un futuro en el que las potencialidades existentes en tecnología, ciberseguridad e inteligencia artificial se articulen de forma más coherente, dando lugar a productos y servicios de mayor calidad, efectividad y valor estratégico, con una base sólida en el país y capacidad real para competir en escenarios internacionales.
Como referencia, Padrón Ávila aludió a la experiencia del sector biofarmacéutico cubano, cuyo desarrollo demuestra que la articulación de múltiples actores, junto a políticas públicas coherentes y una adecuada gestión de la ciencia y la innovación, puede traducirse en resultados de excelencia y competitividad global. Un modelo —sugirió— del que la ciberseguridad nacional puede extraer aprendizajes valiosos para su consolidación futura, tal como ha ocurrido con el grupo BioCubaFarma.