La galería de arte Martha Machado de esta ciudad en Isla de la Juventud acoge la exposición Entre palmas y cerezos, un homenaje a los 128 años de la migración japonesa a este territorio cubano y a los 97 años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones. 

   En la muestra se reúnen litografías del artista japonés Sakubikara Shiho (1887–1971), publicadas originalmente en el Kyoto Shinbun, que forman parte de una colección de cien piezas con temas como paisajes, flores y animales, reflejo de la riqueza cultural nipona.

   Esas obras se acompañan de creaciones de la artista cubana Nancy Oropesa Barceló, quien por más de cuatro décadas se ha dedicado a la promoción de la cultura japonesa en el municipio especial, como integrante activa de la sociedad de la colonia japonesa en este ultramarino territorio. 

   Sus piezas integran técnicas tradicionales que combinan estética, simbolismo y destreza manual; cada una aporta un lenguaje propio dentro de la cultura visual nipona.

   Entre ellas destacan Mizuhiki (cordones de papel trenzado usados en regalos y ceremonias, símbolo de unión y buenos deseos); Kumihimo (trenzado de cordones de seda o algodón, tradicional en kimonos y accesorios); y Tsumami Kanzashi (aludiendo al modo de doblar la tela para formar pétalos, usados en peinados tradicionales), por solo mencionar algunas.

   Esta propuesta contó con el respaldo del señor Nakano Kenta y su familia, quienes ofrecieron las imágenes como símbolo de amistad; la señora Kondo Tomoko, por su constante colaboración en la difusión del arte japonés; así como de la filial pinera del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos; la Galería de Arte Martha Machado y la curaduría de Javier Negrín Ruiz.

   En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Nancy Oropesa Barceló expresó: que esta exposición más que un homenaje artístico es un puente de amistad que une a Cuba y Japón. 

   Cada pieza refleja la delicadeza y la espiritualidad de la tradición nipona, pero también la voluntad de nuestro pueblo de aprender y compartir; me siento orgullosa de haber dedicado mi vida a este intercambio cultural, porque cada taller, cada obra y cada encuentro son semillas de amistad que florecen entre nuestras culturas, enfatizó.

   Añadió que su propósito ha sido siempre mantener viva la esencia de una cultura que se manifiesta en cada rito, palabra y gesto, y que en Cuba encuentra un espacio fértil para crecer.

   Con esta iniciativa, la galería municipal es nuevamente escenario de encuentro y celebración, para reafirmar que los lazos entre Cuba y Japón se fortalecen tanto en el ámbito diplomático, como en el terreno del arte y la cultura compartido.