El legado de José Martí pervive en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), a través del estudio de su obra y de las investigaciones realizadas por prestigios docentes de su claustro, declaró a la ACN Ana Iris Días Martínez, presidente de la Cátedra Martiana en esa casa de altos estudios.

   La también profesora de la carrera de Letras apuntó que, para hablar de la obra del Apóstol, es preciso recurrir a la práctica pedagógica y científica del profesorado, espacialmente de figuras que hoy ya no laboran allí, como Medardo Vitier, Samuel Feijóo, Juan Virgilio López Palacio y Pablo Guadarrama.

   El legado de Martí, añadió, ha quedado honrado en la UCLV a través de la estimulación de la producción científica sobre su vida y obra, investigaciones que se enmarcan dentro de sus funciones principales como centro formador.

   Asimismo, elogió la brillante labor que han desarrollado diversos estudiantes, como parte de sus ejercicios de culminación de estudios, que luego fortalecen en las tesis de maestría y doctorado.

   La Cátedra Martiana de la más multidisciplinaria de las universidades cubanas ha realizado un trabajo ininterrumpido durante más de 30 años, período en el que no solo ha promocionado lo ya conocido sobre el Apóstol, sino que también ha apostado por la búsqueda de lo novedoso, enfatizó.

   Significó que el más universal de los cubanos es un hombre inmenso, cuya obra resulta descomunal, de ahí que la UCLV impulse la formación de posgrado a través de grandes estudiosos de Martí, como Pedro Pablo Rodríguez, Félix Julio Alfonso y Marlene Vázquez, quienes aportan nuevas miradas a sus esencias.

   Señaló que si bien la casa de altos estudios marcha en el camino correcto del pensamiento martiano hay que estar siempre inconformes e indagar en qué más se puede hacer para no dejar morir la luz de sus ideas en la hora actual de Cuba, como expresara Cintio Vitier.

   Aunque la obra del Héroe Nacional es vastísima, para entenderlo solo basta leer sus textos, pues se trata de una literatura joven que conserva una vitalidad extraordinaria y en ese sentido hay que proyectarse, puntualizó.

   Instó a volver a Martí siempre que hablemos de cultura, cuando pensemos en la lengua que usamos y en la necesidad de leer cada vez más, así como en el respeto a los símbolos y en el apego al conocimiento.

   Sin demeritar lo foráneo, prosiguió, el Maestro fue un hombre que defendió sus propias raíces primero, la naturaleza de su patria chica y de su patria grande, al tiempo que se preocupó por los riesgos de alejarse del mundo del conocimiento.

   Destacó que Martí fue brillante en verso, en prosa y hasta en el periodismo, y siempre dejó una lección de vida que todavía hoy debemos aprovechar.

   Si sostenemos que somos martianos, entonces debemos actuar con una conducta coherente con su obra, camino al que tenemos que volver una y otra vez.