Ernesto Soberón Guzmán, representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, denunció este viernes un evento estadounidense contra la Isla en la sede de la Organización, previsto para el 19 de octubre, y advirtió que forma parte de una escalada de hostigamiento político y diplomático destinada a debilitar el respaldo internacional a la resolución cubana contra el bloqueo, que será examinada los días 27 y 28 de octubre.

En declaraciones a la prensa acreditada ante Naciones Unidas, Soberón calificó la iniciativa de Washington como una maniobra de motivación política que pretende utilizar las instalaciones de la ONU para promover una narrativa hostil contra un Estado miembro soberano.

Sobre el evento denominado Cuba Libre, el diplomático cuestionó su organización y contenido, por considerar que constituye una utilización de las instalaciones de Naciones Unidas para promover objetivos políticos de Washington contra Cuba.

El representante cubano mostró ante los periodistas una copia de la invitación y de la nota conceptual de la actividad, documentos que, según explicó, llegaron a manos de la delegación cubana pese a que esta no fue invitada.

Cuestionó particularmente el carácter cerrado del encuentro, la decisión de mantener en secreto los nombres de los panelistas, la participación de prensa seleccionada y la imposibilidad de que los asistentes intervengan o expresen opiniones.

PRESIONES DIRECTAS

Soberón afirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, se ha comunicado directamente con jefes de Estado y de Gobierno para intentar modificar las posiciones de sus respectivos países ante la próxima votación.

El representante cubano caracterizó estas gestiones como una campaña de intimidación y coerción política, destinada a interferir en decisiones soberanas de los Estados miembros de Naciones Unidas.

Aseguró que el evento del 19 de octubre no constituye una iniciativa aislada, sino parte de una ofensiva más amplia que incluye presiones bilaterales, hostigamiento diplomático y acciones comunicacionales destinadas a reducir el apoyo al proyecto de resolución cubano.

Durante su comparecencia, el diplomático también denunció las consecuencias de las medidas estadounidenses contra el suministro de combustible y el comercio exterior de Cuba.

Según las cifras expuestas por Soberón, Cuba solo habría recibido un petrolero procedente de Rusia, como ayuda humanitaria, durante los últimos diez meses.

Denunció, además, que aproximadamente 7 000 contenedores con destino a Cuba permanecen en puertos internacionales, debido a la negativa de compañías navieras a transportarlos por temor a las sanciones estadounidenses.

Soberón reprochó que los organizadores del encuentro estadounidense no pretendan abordar estas consecuencias sobre la economía y las condiciones de vida de la población cubana.

Enfatizó que el Gobierno cubano no modificará sus posiciones como consecuencia de esas presiones y exhortó a los Estados miembros a defender los principios de la Carta de Naciones Unidas, rechazar la coerción política y ejercer soberanamente su derecho al voto.

De igual forma, señaló que el impacto del bloqueo sobre la población cubana ha alcanzado este año niveles sin precedentes y reiteró que la cuestión central que debe abordar la comunidad internacional es el cumplimiento de las reiteradas resoluciones de la Asamblea General que reclaman poner fin a esa política