Balneario de San Diego de los Baños,  Pinar del Río

Los Palacios, 28 feb (ACN) Famoso por la calidad de sus aguas minero-medicinales, el balneario de San Diego de los Baños, en Pinar del Río, incorporó nuevos tratamientos en busca de una atención más especializada para bien de pacientes cubanos y extranjeros que acuden allí para aliviar sus males.

Uno de los servicios es la ozonoterapia, que por primera vez se aplica en la atención primaria de salud, con la finalidad de acercar ese procedimiento a la población.

La sala de masajes corporales del balneario de San Diego ya está en marcha, en tanto clientes que acuden a la instalación se expresan a favor de la calidad de la asistencia, en correspondencia con el padecimiento.

Sometido a un proceso inversionista por etapas, tres de las ocho piscinas termales fueron rehabilitadas tras ser afectadas en 2008 por el huracán Gustav, según declaró al sitio digital Tele Pinar Dagoberto Blanco Padilla, director del centro.

Añadió que el recinto se encuentra en la segunda fase de recuperación constructiva y el proyecto es concluir toda el área termal  al finalizar este 2017.

Profesionalidad y atención esmerada, distinguen al colectivo de la unidad, con experiencia en tratamientos de enfermedades ligadas al sistema ostiomioarticular, el sistema nervioso central y a afecciones dermatológicas.

Enclavado en el este de la provincia pinareña, su historia está vinculada a la etapa de la esclavitud, cuando Taita Domingo, con su cuerpo cubierto de llagas a causa de la lepra, fue abandonado por el amo y se refugió en los tibios manantiales del río Caiguanabo o San Diego, donde lavaba sus heridas.

Para asombro de todos, regresó a la finca de San Pedro totalmente restablecido y el hecho ¨milagroso¨ trascendió las fronteras del lugar y ya en 1632 comenzó a ganar celebridad.

El renombre del sitio atrajo a personalidades como el científico alemán Alejandro de Humboldt, el escritor Cirilo Villaverde, el naturalista Tranquilino Sandalio de Noda y el científico Tomás Romay, entre otros.

Para una mayor utilidad  de esas aguas sulfurosas, finalizó la construcción del balneario en 1861 y al triunfo revolucionario pasó a formar parte del sistema nacional de atención médica gratuita a la población.