
La Habana como capital de Cuba siempre amanece hoy no solo para los cubanos sino para muchos viajeros que llegan a esta urbe desde varias partes del mundo.
Su turismo es impostergable, pese a las constantes dificultades que enfrenta en momentos de una economía insular desfavorable, tal y como lo recuerda el Ministerio de Turismo (Mintur) y los guías de viajes.
Se trata de un momento muy expresivo para conocer a los habaneros, y a los innumerables rincones de una ciudad en constante ebullición.
Declarada entre las siete Ciudades Maravilla del Mundo, La Habana justifica ese y otros muchos reconocimientos no solo por su belleza y movilidad, sino por las tradiciones de su gente, más allá de lo que pueda pensarse por sus cuantiosos problemas, porque la vida está por encima de todo.
El paisaje urbano conservado gracias a la Oficina del Historiador de la Ciudad y a las intenciones del Mintur y otras instancias ciudadanas, parece hoy una Babel en materia de idiomas, comprensiones y personas.
Fundada definitivamente en 1519 a la sombra de un frondoso árbol, una ceiba, la Habana, capital de Cuba, devino de repente como una ciudad muy cosmopolita cargada de viajeros de todas partes del mundo deseosos por conocerla en profundidad.
Cuba, y La Habana como esencia de esencias, representa a un pueblo muy mezclado, donde las principales procedencias lo constituyen lo español y lo africano, pero también confluyen lo chino, haitiano, alemán, francés, hebreo y de otras muchas partes.
La Villa de San Cristóbal de La Habana, como realmente es su nombre, se fundó un 16 de noviembre de 1519 a orillas del Puerto Carenas, luego de que en 1515 tuviera un asentamiento inicial en la costa sur del país.
La bahía se conformaba en punto de reunión de toda la flota española en su viaje hacía la metrópoli llevando las riquezas de todo el hemisferio occidental, custodiadas estas flotas por barcos de guerra, bajo el constante asedio de piratas y gente de toda laya.
Toda su riqueza fue premiada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) al declararla Patrimonio de la Humanidad en 1982.
Es la capital de la República, abarca completamente 732 kilómetros cuadrados y posee 15 municipios, de los cuales nueve son totalmente urbanos, de ellos 4,5 kilómetros cuadrados pertenecen a la parte vieja, la más interesante (con 2,2 kilómetro en el eje recreativo-histórico).
Hoteles con destaque pueden ser el Packard de 321 habitaciones, el Prado y Malecón con 250, el lujoso Gran Hotel Manzana, y en la actualidad el Iberostar Selection La Habana, el edificio más alto de Cuba con 155 metros y 42 pisos.
Al margen de las estadísticas, los datos del Ministerio de Turismo y otros elementos comerciales, La Habana perfila el espíritu de quienes viven o pasan por ella, con una poética que intenta enfrentar de la mejor manera posible las dificultades.